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Jordi Morales, Cada Vez Más Cerca De Sus Sextos Juegos Paralímpicos

Jordi Morales, cada vez más cerca de sus sextos Juegos Paralímpicos

Sidney, Atenas, Pekín, Londres, Rio de Janeiro, y ahora Tokio. El palista catalán Jordi Morales, con su gran recorrido deportivo y tras haber participado en 5 Juegos Paralímpicos, se está preparando más que nunca para Tokio 2020. Su constancia y esfuerzo le han permitido conseguir aquello que se propuso desde que empezó a jugar al Tenis de Mesa con 6 años, convertirse en un reconocido deportista. 

El palista Jordi Morales, con espina bífida de nacimiento, comenzó en el tenis de mesa en un club donde era el único niño con una discapacidad física. Su enfermedad no le impidió jugar con sus amigos del colegio entonces, ni graduarse en INEF hace unos años, ni estar preparándose actualmente para sus sextos Juegos paralímpicos. Su talento y esfuerzo le han ayudado a derribar todas las barreras que iban apareciendo en su camino.

“Nací con espina bífida. Esto afecta principalmente a mi movilidad porque camino balanceándome. Es una discapacidad congénita pero no es progresiva. Llevo toda la vida con ello”.

A pesar de que comenzó en el mundo del deporte practicando natación por recomendación de los médicos, a los 6 años ya tenía claro que lo que quería era jugar a tenis de mesa. Poco antes de cumplir los siete, empezó a entrenar en un club donde no había ningún otro niño con discapacidad.

“En mi pueblo, Esparraguera, el tenis de mesa era un deporte muy popular en ese momento. Iba a un colegio ordinario, así que la mayoría de mis amigos no tenían ninguna discapacidad, y  muchos de ellos practicaban este deporte, por lo que me animé a practicarlo yo también”.

“Ninguno de mis compañeros tenía discapacidad, sin embargo, mi entrenador sí. Siempre me sentí muy integrado, muy cómodo. El tenis de mesa ayuda porque es un deporte muy inclusivo. Es muy técnico y muy táctico, va mucho más allá de lo físico, por eso hay pocas normas que cambian en el tenis de mesa adaptado”, continúa Morales.

Una casualidad cambió su destino 

Jordi comenzó a sacar buenos resultados en todas las categorías por las que iba avanzando, desde benjamín hasta infantil.  En ese momento desconocía por completo lo que era el deporte paralímpico y que podía practicar deporte adaptado. Lo conoció por casualidad.

“Estaba cursando 4º de la ESO y buscaba información para un trabajo sobre la historia del tenis de mesa. Un día fui a la sede de la Federación Catalana, y en el pabellón había entrenando un grupo de gente en silla de ruedas. Para mí fue algo impactante. Iba buscando información y me encontré con ellos”.

Le propusieron probar en los entrenamientos y poco después estaba compitiendo en campeonatos a nivel nacional. Ese mismo año le convocaron para jugar internacionalmente y fue a su primer campeonato europeo en el que además quedó campeón por equipos.

“En seis meses pasé de no conocer el tenis de mesa adaptado a ser campeón de Europa por equipos. En la categoría Infantil era de los 8 mejores de España, con lo cual luego en adaptado tenía un nivel que no estaba mal, estaba preparado para competir”.

En ese momento, Álvaro Valera, gran referente del tenis de mesa adaptado, había quedado campeón del mundo en categoría individual y Jordi, a sus 13 años, se dedicaba a ayudar. Llevaba muy poco tiempo jugando, y había participado en pocos torneos, por lo que no se había clasificado para los Juegos Paralímpicos de Sidney en el año 2000. Pero una llamada lo cambió todo.

“Ese mismo verano me llaman para decirme que me han dado una Wild Card y empecé a tomármelo de otra forma, a entrenar más y hacer tecnificación. Tres años después me cambiaron de categoría a clase 7 y ese mismo año quedé campeón de Europa. Al siguiente gané mi primera medalla olímpica y quedé también campeón por equipos con Álvaro”.

Desde entonces no ha dejado de entrenar, aunque nunca ha podido prepararse tan a fondo como esta temporada. “Para nosotros es complicado porque tenemos que compaginar la vida laboral con los entrenamientos, no podemos dedicarnos exclusivamente a entrenar, pero este año he decidido dedicarme a entrenar duro y preparar los Juegos. Entreno en el centro de alto rendimiento de Sant Cougat desde hace 9 años. Somos un buen grupo de deportistas preparándonos de un modo totalmente inclusivo”.

Cuenta con un destacado palmarés, y su trabajo se vio reconocido el año pasado al ser premiado como ‘Estrella Mundial Paralímpica de Tenis de Mesa 2018’ por la Federación Internacional de este deporte (ITTF) tras quedar Campeón del Mundo en Eslovenia.

Sin embargo, no ha sido un recorrido fácil para Morales, también graduado en INEF (Ciencias de la Actividad Física y el Deporte). “Es una carrera complicada a priori para una persona con discapacidad. Tuve dificultades para entrar y el entorno también me puso barreras. La gente me decía que por qué no había elegido otra cosa menos física. No quise rendirme y con mucho esfuerzo lo conseguí”.

Su trabajo y dedicación le han llevado a un buen lugar en el ranking para la clasificación de los próximos Juegos Paralímpicos en Tokio 2020. “El entorno a veces genera miedos, nos dicen que no podremos hacer algo, pero tenemos que ser nosotros mismos y decidir qué queremos hacer. Todos deberíamos poder hacer aquello que nos gusta. Si tienes el compromiso y la ilusión por hacer algo, y te esfuerzas en conseguirlo, se pueden superar muchas cosas”.

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