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La Mediación Social Como Alternativa Previa A La Vía Judicial

La mediación social como alternativa previa a la vía judicial

Con motivo de la presentación de la Campaña de Sensibilización y el Empoderamiento de las Personas ante Situaciones de Conflicto que presentó ayer la Fundación Atyme en Madrid, Vidas Insuperables les cuenta la experiencia de varios beneficiados por dichos procesos de mediación.

La mediación es la intervención de un tercero imparcial y competente, aceptada por todas las partes en una disputa o negociación, que les ayuda a conseguir voluntariamente su propio arreglo extrajudicial. Se caracteriza por devolver a las personas la capacidad para dirigir su propia vida, por empoderarlas ante situaciones de conflicto y por dotarlas de autonomía.

La Fundación Atyme en colaboración con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha presentado su campaña en la Fundación Botín de Madrid. Su principal objetivo es que los ciudadanos conozcan la mediación como fórmula para resolver los conflictos, previa a la vía judicial y aplicable a distintos contextos.

Entre las diferentes situaciones de conflicto que se pueden resolver eficazmente a través de la mediación encontramos las rupturas de pareja, el cuidado de mayores, las relaciones vecinales, los conflictos de dependencia y discapacidad, o con el ámbito sanitario, entre otras.

Mediación en familia

María Vela, una de las protagonistas de la presentación, acudió hace años a Atyme junto a sus tres hermanas. Orientada por la psicóloga de un centro de mayores, buscaba una solución ante un conflicto que surgió tres la enfermedad que le diagnosticaron a su madre. “Hablábamos con la psicóloga sobre que la situación era insostenible. Queríamos lo mejor para mis padres y  para nosotras. Te llevas bien con tu familia pero aparece un conflicto que lo cambia todo”.

Cuando llegaron a la fundación le hicieron una entrevista individual a cada uno de ellos para conocer cada uno de sus puntos de vista. “Hicieron una labor muy buena de conocimiento, ya que cada uno de nosotros lo vivíamos de una forma”. Tras ello, comenzaron a hacer reuniones grupales para trabajar juntos.

“Cuando a mi madre le diagnosticaron esta enfermedad éramos todos muy jóvenes y necesitábamos soluciones”. A María y sus hermanas la mediación les ayudó a organizarse, y aprendieron a escucharse, entenderse y respetarse.

“Puedes llevar las riendas gracias al empoderamiento y te das cuenta de que puedes hacer mucho para solucionar. Esto es cuestión de tiempo, hay que tener mucha voluntad por parte de los usuarios y estar dispuestos a solucionarlo. Nosotros queríamos resolver el conflicto”. Tras la mediación asegura que les ha ido bastante bien, y recomienda a todo el mundo acudir a este método antes de la vía judicial.

“Desde la ira no se puede crecer”

En el contexto de las rupturas de pareja, Rafael,  “felizmente divorciado”, llegó a mediación para beneficiarse en primera persona y por ende a su expareja y a sus hijos.  “No quería hacer nada dañino ni para mis hijos ni para mi mujer. Lo más importante para mí es que después de haber hecho el proceso todos hemos salido menos dañados”.

“El perdón no es algo que uno otorgue a alguien, sino que lo hacemos por nosotros mismos”. Todos conocemos a alguien que puede encontrarse en una situación que necesite de esta mediación, por eso es tan recomendable acudir a este medio para solucionar los conflictos.

En términos similares, Alberto acude a mediación desde hace un año y medio y conoció la fundación gracias a un compañero de trabajo. Cuando comenzó los trámites de su divorcio tenía una hipoteca y dos hijos que le unían a su ex pareja. Sin embargo, cada uno contrató su propio abogado, lo que dificultaba la situación aún más.

“Conseguimos venir a Atyme y nosotros somos felices y los niños son felices, hemos rehecho nuestras vidas. Si cada uno va por su cuenta la ley es muy estrecha, pero la mediación ha hecho que el camino sea más ancho. Creo que esto debería ser un punto obligatorio para cualquier persona que se quiera divorciar”.

La mediación como herramienta preventiva

Otra de las protagonistas que se ha acogido a la mediación explica la importancia de conocer la gravedad del conflicto. “Lo primero que hay que pensar es qué puede pasar si no lo soluciono.  Hay que valorar la importancia del conflicto. Lo que empieza como un conflicto, si se prolonga en el tiempo puede acabar en un delito”.

A pesar de los beneficios demostrados de la mediación en estos casos, no todo el mundo está dispuesto a acudir a esta vía. Juan Andrés, quien conoció Atyme cuando se encontraba en una situación de problemas familiares, trató de convencer a la otra parte del conflicto de que tenían que solucionarlo. Sin embargo, asegura que sintió que había fracasado porque no pudo convencerles de que la mediación era beneficiosa. “Los ciudadanos debemos tener recursos para ayudar a la gente de nuestro alrededor a salir de estos problemas”, añade.

Siempre hay algo por lo que mediar

En este contexto, Pilar González Vicente, directora general de Servicios para la Familia y la Infancia, asegura que se trata de una fórmula que “respeta la libertad de las personas, las dignifica y les ayuda a resolver sus propios conflictos”.

Para quienes llegan a un acuerdo de mediación no hay una resolución judicial negativa.  “Al juzgado le llega parte de lo que hay, por eso en mediación la solución alcanzada es mucho más beneficiosa que la que se puede adoptar en una resolución judicial”.

Además, González Vicente considera fundamental sensibilizar a la sociedad y empoderarla para resolver sus propios conflictos. “Han sido muchas las resoluciones que se han realizado a través de la mediación. Si se trabajara más y se creyera más en ella, nos encontraríamos con menos situaciones de conflictos graves como son, por ejemplo, las sustracciones internacionales de menores”

Por su parte, Trinidad Bernal, directora de la Fundación Atyme, se encuentra muy animada porque trabaja con esperanza y optimismo. Afirma que sin el apoyo del ministerio no habría sido posible alcanzar el punto de mediación que se encuentra actualmente en España, aunque aún hay mucho que alcanzar.

A nivel personal ganamos todos

Favorece mucho las relaciones porque cuando alguien se siente seguro de sí mismo empieza a confiar en las otras personas.  “El empoderamiento generalmente supone el percatarse uno de que tiene el poder en su mano, de que tiene la dinámica debida a su favor. Supone una seguridad en uno mismo que transmite a los otros y hace que pueda actuar mejor”.

Bernal explica que “la mediación empodera a las personas porque les da un lugar donde poder conversar de sus preocupaciones, sin normas acerca de lo que se puede o no se puede hablar; las personas hablan desde el corazón y se sienten escuchadas, comprendidas, dignamente tratadas, y empiezan a vislumbrar un cambio de perspectiva en el conflicto”.

En opinión de la directora de Atyme, es la actitud positiva hacia la mediación la que hay que difundir. En este sentido, considera fundamental el testimonio de aquellos que se han acogido a la mediación. “Más del 70% de aquellos que aceptan la mediación y terminan el proceso, han conocido la mediación a través de usuarios que ya habían recurrido a ella y que les han relatado su experiencia”, apunta.

“Sin ser una utopía puedo decir que estamos colaborando en la creación de un mundo confortable y donde las personas seamos mejores, más honestas y más colaboradoras”.

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