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Rafa Armero, La Dislexia Como Fuente De Creatividad
Fuente: Sergio Arias.

Rafa Armero, la dislexia como fuente de creatividad

Su inquietud mental y su forma de anticiparse a los problemas, le llevaron a convertirse en un profesional del diseño. La dislexia fue el punto de partida que le llevó a interesarse por la creatividad, el diseño y más tarde la psicología. Vidas Insuperables les cuenta la historia de Rafael Armero, uno de los mejores creativos de España.

Rafael Armero es un apasionado de la creatividad y la psicología. Lleva 20 años trabajando como profesional del diseño y, gracias a su inquietud mental, se ha ido moviendo por muchas disciplinas. Su visión holística del diseño, le llevó a empezar formándose en ilustración publicitaria y a continuar con diferentes ámbitos como interiorismo, diseño industrial, moda y más tarde psicología.

“Soy una mente muy inquieta, creo en la teoría del caos, en el azar, en lo holístico. Soy un creativo visual en el mundo del diseño. No todo el mundo que se dedica al diseño es creativo, ni todos los creativos se dedican al diseño. El profesional del diseño tiene ciertas capacidades creativas y ciertas capacidades de intervenir en los procesos de las ideas para luego realizarlas”.

Rafael es disléxico y rompió con la barrera que esto le suponía para aprovechar que contaba con una mayor destreza a la hora de resolver problemas en términos de comunicación visual y espacial. La práctica desde que era pequeño le ayudó a tener una gran habilidad resolutiva ante  todo lo que se le planteaba.

“La dislexia consiste en una conexión distinta en la capacidad verbal y cómo interpretamos las letras y los fonemas en nuestra mente. En el cerebro de un disléxico, la parte visual intenta cubrir la parte verbal. Ante todas las carencias que tenemos a la hora de comunicarnos,  cogemos un lápiz o un ordenador y nos ponemos a crear”.

Siendo aún pequeño, cuando los niños de su entorno dejaban de pintar, Armero no dejó de hacerlo porque se dio cuenta de que los dibujos y la pintura eran para él un método de escapismo y de comunicación. Desarrollar su habilidad en el ámbito de la inteligencia espacial y visual, le ayudó mucho cuando salió de un sistema formativo clásico para empezar en el mundo del diseño.

Anticiparse a los errores

“Siempre he notado que no encajaba. Me he dado cuenta con los años de que gracias a la creatividad y a ese pensamiento incansable y de inconformismo, he conseguido ser algo. Contradictoriamente a lo que pensaban mis profesores de la escuela, que pensaban que no llegaría a ningún lado porque tenía ciertas dificultades a la hora de aprender”.

La dislexia le influyó tanto en la parte de diseño como en la parte creativa. Gracias a ella desarrolló una gran agilidad mental para ser creativo a la hora de resolver problemas. “Como disléxico sabes que vas a errar, y tienes que anticiparte. De pequeño me preparaba la lección antes de que la explicara el profesor. Me anticipaba para no equivocarme en público si me preguntaban y estaba desprevenido”.

Estas circunstancias le llevaron a formarse en el ámbito de la creatividad, y más tarde, a especializarse en el mundo del diseño. Cuando pasó por todas las etapas de formación trabajando en lo tangible, comenzó a trabajar en la percepción psicológica, y a ver cómo trabajaba su mente y la de los demás.

Emprendedor del diseño

Cuando aún no había terminado de estudiar, ya había empezado a trabajar. Se inició en una agencia durante dos años, y se dio cuenta de que aquello no era lo que le llenaba, así que montó su propio estudio de diseño.

“Durante los primeros años venía la gente pidiéndome algo en concreto, por ejemplo tarjetas, un catálogo, una imagen, o una web, cuando empezaron a surgir. Siempre tenía la inquietud de preguntarles si realmente eso era lo que necesitaban. Me di cuenta de que siempre necesitaban algo más, así que empecé a hacer un ejercicio de consultoría. Conseguí que el cliente que pasaba por el estudio viniese a pedir consejo en vez de a hacerme un encargo directo”.

Su máximo en aquel momento era hacer un briefing de calidad, incluso cuando no existía aún la consultoría de diseño. Adecuó el estudio para que fuese un espacio muy creativo, donde los clientes podían ir a desayunar o a jugar al pingpong. Gracias a ello, el cliente se relajaba y Rafa conseguía una relación de confianza en la que le contaban sus verdaderos problemas.

Creatividad emocional

Tras un tiempo trabajando en esa línea, decidió etiquetar su trabajo como creatividad emocional. “La actitud era más positiva cuando trabajábamos juntos y veíamos qué necesitaba, que cuando me encargaban algo directamente. Al final acabó pareciendo una consultoría de psicología y tuve que darle un cambio al estudio”.

Se inició junto a unos socios en el ámbito del branding emocional, es decir, comenzaron a crear la marca de las empresas desde las emociones. “Lo que hacemos es trabajar la experiencia de las personas y del usuario, y al final todo se basa en emociones, y conexiones psicológicas”.

Durante su proceso de trabajo, Armero ha generado su propio estilo, una actitud y una metodología de trabajo basada en la experimentación de la I + D creativa, potenciando el valor de la marca y el posicionamiento de los proyectos en los que interviene.

“Siempre acabo teniendo muy buena relación con los clientes, incluso de amistad, y me rodeo de un equipo espectacular. Es fundamental la confianza, tanto por parte del cliente, como por parte del equipo. Creo en esta forma de trabajar y en que las personas somos más que técnica”.

Este método de trabajo y su forma de entender la creatividad y el diseño, le han llevado a liderar proyectos como ser Presidente de la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana desde hace 4 años.

Una guía en el camino

“Ahora estoy en esa fase de poder compartir y ayudar a otras personas a ser creativos, porque creo que algo puede aportar. A mí me ha ayudado a buscar y encontrar un camino, y podría ayudar a otros también”.

Según Rafa Armero, “nuestro cerebro nos ayuda a sobrevivir y simplificarlas cosas, hacer atajos, ser repetitivos. Eso nos lleva a comportarnos de manera menos creativa. No todos tenemos que ser creativos, y no todos tenemos que serlo de la misma manera. Todos podemos ser creativos a la hora de ponernos una prenda para salir de casa, pero no es tan sencillo actuar de manera creativa en una empresa. Debemos tomarnos en serio la creatividad y saber anticiparnos a los problemas”.

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